3 detalles que olvidamos en la Historia de Navidad


Entremos en materia con una pregunta: ¿Dónde, en la Biblia, comienza la historia de Navidad?

Puede que muchos respondan que en Mateo cápito 1, o “Los Evangelios”, o algo similar.

Y ¿si te digo que la historia de Navidad empieza en el primer libro de la Biblia?

1- El Inicio de La Navidad

Es verdad que el comienzo de todo está en Génesis, en la creación, (y me encantaría hablar de cómo Juan 1 y Génesis 1 muestran que Cristo estuvo desde el principio y creó todo, pero por tiempo no lo haré) pero no me refiero a la creación. Me refiero a que el nacimiento de Cristo se ve desde el comienzo de la Biblia en el capítulo 3 del primer libro de la Biblia.

Génesis 3 es conocido comúnmente como la historia de la caída (pecado). Después que Adan y Eva pecan vemos que Dios dicta sentencia sobre los 3 involucrados. Al hablar con la serpiente (Satanás) vemos que en el versículo 15 hay una promesa esencial para la Navidad.

“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” – Gen 3:15

En la Biblia vemos que esta referencia de “la simiente” es en relación a Cristo. Por esto vemos que el nacimiento de Jesús (la simiente) y su conquista sobre el pecado y sobre Satanás se establecen en Génesis. Por lo que la historia de Navidad no empieza en el Nuevo Testamento. Empieza en la creación.

2 – Más pastores supieron de su nacimiento

Pensemos ahora en los pastores de ovejas que supieron que nacería el Rey. Lucas 2 nos cuenta la historia de los pastores en los campos que oyeron que nacería el Mesías. Los ageles aparecieron y cantaron las buenas nuevas de Dios. Pero no fueron los primeros pastores en saber del nacimiento de Cristo. Te doy un momento para pensar, ¿quién fue el primer pastor que oyó del nacimiento de Jesús?

Avancemos otra vez por el antiguo testamento hasta el libro de Deuteronomio. Allí vemos el trato de Dios con el pueblo que acaba de sacar de Egipto por medio de su siervo elegido. ¿Recuerdas qué ocupación tuvo este hombre antes de ser derrocador de Faraones? Así es, fue pastor de ovejas (Exo 2 y 3). En Deuteronomio Dios habla a su pueblo por medio de Moisés, y dice:

“Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis” – Deu 18:15

Pedro confirma que esta profecía hablaba de Jesús en Hechos 3:22, cuando predica después de sanar un cojo a la entrada del templo.

A parte de Moisés, está David, tanto rey como pastor. El profeta Natán habló con David y le dijo en 2 Samuel 7 que después de su muerte levantaría alguien de su linaje que:

“edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo” – 2 Sam 7:13-14a

En los Salmos habló de manera asombrosa sobre el Cristo, mi favorito es el Salmo 22 que empieza con las palabras de Jesús en la cruz y da a entender toda la angustia de la crucifixión.

También el profeta Amos, quien de profesión era pastor de ovejas, habla del momento de la crucifixión en Amos 8:9, que habría tinieblas en la tierra.

Por esto pienso que los primeros pastores en conocer del nacimiento de Cristo fueron profetas del antiguo testamento, no solo los que oyeron a los ángeles cantar.

3 – Los Ancianos que lo reconocieron

Ahora volviendo al Nuevo Testamento quiero hablar de uno de mis momentos favoritos de la Historia de Navidad que muchas veces pasamos por alto. Lucas nos cuenta en detalle sobre el nacimiento de Jesús, los pastores, Juan el Bautista, y demás. Y al recordar la historia solemos olvidar lo que pasó pocos días después de nacer.

María no tuvo descanso al nacer Jesús, decidieron volver a Jerusalén a los pocos días y presentar a su hijo en el templo. Mientras ofrecían su “asado de paloma” se presentaron ante un hombre llamado Simeón, quien según la Biblia era “justo y piadoso… y el Espíritu Santo estaba sobre él”. Pero Simeón fue más que un simple “buen anciano”.

Lo que me impacta tanto de la historia de Simeón (y de Ana) es que fue un hombre tan cercano a Dios que sin necesidad de ángeles, reyes magos, pastores, estrellas, ni nada más, pudo reconocer a ese bebé como el Mesías. Se dice que Dios le había prometido que no moriría hasta ver al Ungido del Señor, y aunque esperó mucho tiempo, el momento que vió al niño y lo sostuvo en sus brazos supo que era el cumplimiento de esa promesa que había esperado toda su vida. Su alma se llenó de gozo y agradecimiento a Dios por cumplir la promesa a Israel.

De igual manera una mujer (viuda) anciana llamada Ana estaba allí, y de forma similar reconoció al niño como la promesa del Mesías y no se lo quedó para sí misma sino que “hablaba del niño a todos”. Una mujer que habría sufridio por 84 años, y al ser viuda se la consideraría desdichada por DIos. Sin embargo pudo ver el rostro del Dios Encarnado.

La historia de Simeón y Ana son testimonio de una vida hermosamente entregada a Dios. Es la evidencia de lo que Jesús menciona en Juan 10 sobre el Buen Pastor “mis ovejas oyen mi voz[…]y me siguen”. Simeón y Ana debieron pasar cada momento posible conociendo la voz de su Pastor para reconocerlo inmediatamente cuando vino a ellos en la forma irreconocible de niño recién nacido.

 


 

Hay muchas cosas más que decir sobre la Navidad, como la historia de Juan El Bautista, los reyes Magos y muchas profecías más. Sin embargo lo importante es que nos llevan a recordar que El Dios Todopoderoso, el Creador de los cielos y la tierra, quien conoce todo y es puro y justo, decidió por amor a la humanidad quebrantada alejarse de su trono divino para acercarnos a Él. La Navidad es hermosa porque es el inicio de la bella historia del amor de Dios por nosotros. La misma historia de amor que Jesús cumplió en la cruz.

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Bryan Rubio

Nacido en Bogotá, Colombia. Radicado en Quito, Ecuador casi toda mi vida y criado con fuerte influencia de cultura gringa. Escribo para Control Z sobre temas cotidianos y desde un punto de vista varonil, como #machoqueserespeta. El maestro Yoda una vez dijo de mi: "La fuerza es fuerte con este."