El ajuste perfecto


En una película que vi hace poco había un robot llamado TARS que tenía toda clase de ajustes o configuraciones, entre esos, los que más me llamaron la atención fueron: de humor, sinceridad y discreción.

Esta idea quedó rondando en mi cabeza e intenté imaginar como sería si todos tuvieramos el porcentaje exacto de sentimentalismo, humor, enojo, coherencia, sinceridad y discreción (por mencionar algunas), al igual que ese robot, sin duda no habrían malos entendidos, nadie saldría lastimado, los secretos se guardarían y todos reiríamos sin parar con los chistes.

Eso sería ideal pero a la vez extraño, creo que cada persona es un ser especial, el soportar ciertos comentarios indiscretos nos ayuda con el desarrollo de paciencia , la sinceridad acompañada de tacto fomenta amistades pues al hacer una observación estos dos componentes lograrán que sea de una manera apropiada.

Todos estamos expuestos a ser maltratados, heridos y menospreciados en algún momento, al igual que muchas veces nosotros podemos hacerlo con otros,  la mayoría de las veces ni siquiera lo notamos. El punto es evitar hacerlo, y aceptar a las personas como son, con sus virtudes y con sus defectos, pues siempre habrá pequeños roces debido a que no existe el ajuste o la configuración perfecta. Pero sí el deseo de ser mejores.

Sin más me despido recordando una cita bíblica de Juan 13:34 que responde al desear ser mejores para los demás.

 

Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros.

(Juan 13:34 DHH)

 

 

 

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Fernanda Quezada

Disfruto mucho de las caminatas, me encanta comer de todo, especialmente pizza, me gusta ver películas, andar en bici, caminar, leer y dormir, creo que tanto el cine como la literatura desarrollan tu creatividad.

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