Año nuevo. Nuevos comienzos.


El Año Nuevo es un tiempo para celebrar y también para reflexionar sobre año que acaba de pasar. Miramos hacia atrás y pensamos en el año y luego pensamos en lo que podemos hacer para que sea mejor. ¿Tiene propósitos de Año Nuevo? Tener una vida más saludable. Aprende algo nuevo. Ahorrar. Viajar. Estresarte menos. Estos son algunos de los propósitos más comunes que por lo general siempre se rompen antes de fin de año.

Entonces, ¿cuál es el punto de la resolución de Año Nuevo? El punto es que podemos empezar de nuevo. Pero ¿por qué no has podido despertar una mañana de agosto y decidir empezar a cuidarme la salud? En realidad, no necesitamos de Año Nuevo para comenzar hacer algo nuevo. Podemos despertar y hacerlo cualquier día del año. Yo soy del tipo de persona que hace una lista de las metas que quiero lograr en el nuevo año. Y reviso si la lista que hice el año pasado ha sido completada o sino he logrado ninguno de de mis objetivos. Pero he aprendido que no se trata de hacer resoluciones y ver si se pueden lograr hasta finales del año, porque sino lo hemos hecho nos vemos como fracasados.

Creo que el punto de los propósitos de año nuevo es mirar atrás y ver lo mucho que hemos crecido a lo largo del último año. Pensar en cómo quieres crecer como persona en el Año Nuevo te motivará. Y si en algún punto en el Año Nuevo te despiertas y quieres ahorrar dinero, empezar a hacerlo. Puedes mirar atrás y pensar en aquel día de agosto, donde te decidiste a empezar a ahorrar. El Año Nuevo no es la oportunidad para decidirte. Tenemos todo el año para crecer; el año nuevo solo es un reflejo del pasado y una esperanza de crecer aún más en el Año Nuevo.

 

“Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria ahora y para siempre! Amén” (NVI 2 Pedreo 3:18).

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