Cosas que aprendí jugando Mario Bros. Pt. 1


Cuando era niño mi tía tenía una tienda; en la tienda una máquina, en la máquina: Super Mario Bros. Y así, viendo a mi hermano y a mis primos jugar empezó un viaje de cientos de enemigos, docenas de mundos, muchos juegos; pero siempre: dos plomeros, una princesa y un dragón.

Esto es lo que aprendí de esos humildes pixeles plasmados en una pantalla.

 

No rendirme

Bowser siempre logra robarse a la princesa. Si yo fuera Mario, en el tercer juego habría dicho: “Mira, Princesa Peach, tenemos que hablar. No eres tu, soy yo. No nos llames nosotros te llamaremos.” Porque mi paciencia no da para tanto. Pero aprendí que Mario (y Luigi) no se da por vencido. Siempre está dispuesto a correr hacia el próximo reto, aplastar a todas las tortugas, hongos y balas para llegar a la meta final y rescatar a la princesa.

En la vida no hay que aplastar torgugas (eso es violencia animal), pero sí tenemos retos diarios y muchas veces se repiten y se repiten. Pero como Mario, cada vez que la princesa se va, debemos encontrar el valor y la paciencia de enfrentarlos, porque al final podrás disfrutar de estar con tu princesa (aunque sea poco tiempo)

 

Buscar alternativas

Cuando juegas siempre parece haber un camino bien marcado. Sigues las plataformas, las flechas y terminas el nivel. Pero de repente si vuelves a jugar el mismo nivel vas a notar algo distinto, vas a ver una plataforma que no viste antes, o un túnel al que no consideraste entrar. No porque el nivel haya cambiado, sino porque tu conocimiento y perspectiva cambió desde la última vez. Como descubrir que puedes pasar todo el nivel fácilmente, volando con tu capa. Solo te limita tu creatividad.

 

De igual manera nosotros somos seres creativos y podemos encontrar rutas alternas y formas distintas de hacer las cosas. Cada vez que lees un libro notas algo diferente. Cuando repites una películas, comprendes algo más profundo. Cada interacción con alguien y cada experiencia nueva te están enseñando y te ayudan a ser más creativo y buscar alternativas. Ahora conoces varias maneras de hacer lo mismo y gracias a eso eres mejor jugador (en la vida como en el videojuego).

 

Tener una meta

Imagina que hubiese un nivel de Mario donde no tienes idea qué hacer. No sabes si debes ir arriba, abajo, izquierda o derecha. No sabes si tu objetivo es conseguir monedas, atacar enemigos, llegar a cierto lugar o qué. Sería algo extremadamente frustrante y nadie lo jugaría, porque demuestra una falta de planificación en el diseño. La realidad es que cada juego establece muy claramente el camino y la meta de cada nivel. Es parte del éxito de la serie y la razón por la que es divertido.

De igual manera nosotros necesitamos tener una meta clara en la vida. En cada emprendimiento debemos tener claro el objetivo para tener sentido. Si andamos por la vida sin una meta será frustrante y desesperante. Pero si fijamos nuestros ojos en algo, sabremos por dónde tenemos que ir para lograrlo y no nos sentiremos perdidos ni frustrados.

 

Caminar, correr, volar

Las leyes físicas en los juegos de Mario no son iguales a las de la vida real, pero aun así tienen lógica. Por eso es que empiezas como un personaje pequeño, cuando consigues un hongo creces y puedes romper bloques y finalmente si consigues una pluma puedes volar. No puedes volar sin tener la pluma, y no puedes destruir bloques si eres pequeño.

No puedes ser un profesional si no has estudiado. No puedes ser millonario sin haber trabajado. La vida también tiene su lógica progresiva. Todo tiene su tiempo y su lugar, por lo que debes primero aprender a caminar, para luego correr. Debes interesarte en los estudios básicos para luego continuar a ser un profesional en esa área. Lo sabe cualquiera que haya intentado aprender a entonar un instrumento o hablar un nuevo idioma. No te apresures a volar, si aún eres un Mario pequeño.

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Bryan Rubio

Nacido en Bogotá, Colombia. Radicado en Quito, Ecuador casi toda mi vida y criado con fuerte influencia de cultura gringa. Escribo para Control Z sobre temas cotidianos y desde un punto de vista varonil, como #machoqueserespeta. El maestro Yoda una vez dijo de mi: "La fuerza es fuerte con este."

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