La Mariscal: el polémico barrio modelo latinoamericano que quiere independizarse de su alcaldía


Cansado del olvido o la mala gestión de las autoridades locales, un grupo de vecinos traza un plan para autogobernarse y entablar relaciones de “complementariedad” con el municipio.

¿Iniciativa absurda? ¿Cruzada imposible?

¿Qué ocurre entonces si llega a tu ciudad la cumbre sobre temas urbanos más importante a nivel mundial -uno de esos eventos que las Naciones Unidas (ONU) organizan cada 20 años- y rescata algunos aspectos del plan de estos vecinos?

Misión imposible

Eso es precisamente lo que pasó este 17 de octubre, cuando la Conferencia Habitat aterrizó por primera vez en América Latina.

Tras su paso por Vancouver en 1976 y Estambul en 1996, Habitat III debatirá en Quito una nueva agenda urbana para el mundo y llevar a la calle el debate sobre el futuro de las ciudades.

De las 150 propuestas provenientes de unos 20 países se seleccionaron 42 y una de ellas -quizás la más polémica- pertenece a un colectivo de vecinos del barrio quiteño de La Mariscal que plantea -a futuro- formar un gobierno ciudadano.

“La ciudad tiene 453.000 hectáreas y casi 3 millones de habitantes, eso es imposible de gobernar por un solo alcalde, sea bueno o malo, eso es irrelevante. Los recursos no alcanzan y la posibilidad real de que tú tengas la atención que mereces es casi cero”, le dice Juan Vaquerizo a BBC Mundo.

Este quiteño es uno de los responsables de OPUS La Mariscal, la Operación Urbana Sostenible que se basa en la idea de que la única opción es construir un gobierno comunitario y propender una relación de cooperación con el gobierno estatal.

Acciones controvertidas

Cuando BBC Mundo le preguntó a Eduardo Feuerhake, coordinador del Habitat Village, por qué OPUS La Mariscal fue elegida entre las propuestas seleccionadas por la ONU, el funcionario nunca mencionó que se haya tomado en cuenta el objetivo de crear un gobierno paralelo.

“OPUS Mariscal es una propuesta que integra intervenciones físicas, como un centro de agricultura, mobiliario urbano y una Casa de la Comunidad; y sociales, como formación y actividades de participación ciudadana”, indicó Feuerhake.

Pero las acciones llevadas a cabo por los integrantes de OPUS van más allá de crear un centro comunal, sembrar cientos de árboles, levantar un huerto urbano y promover el uso de la tecnología para lograr una suerte de democracia barrial 2.0.

Su activismo urbano implicó recuperar por su cuenta dos casas que estaban ocupadas ilegalmente (una se convirtió luego en comisaría), entrando a la fuerza y llamando a la policía luego para pedir ayuda desde el interior de esas residencias.

Polémica con el gobierno municipal

La Mariscal no es cualquier barrio de Quito. Es una de las nueve administraciones zonales en las que está dividida la ciudad: su nombre oficial es Administración Especial Turística De La Mariscal.

Según Vaquerizo, más del 50% de los turistas que visitan y duermen en Ecuador, pasan la noche en La Mariscal, debido a que ocho de cada 10 habitaciones del país están en este barrio.

El administrador zonal de La Mariscal se llama Alfredo León Banderas.

Generar una autogobernanza independiente no ha sucedido en ningún país que yo conozca y no va a suceder en Ecuador ni en Quito”, le dice a BBC Mundo sobre el proyecto que impulsa Vaquerizo.

Según él, no puede existir una zona que sea autogobernada fuera del marco legal, “porque no existe una posibilidad de separar un territorio de una ciudad para concederle una gobernanza a la ciudadanía, eso es una propuesta bastante descabellada“.

Aunque comparte, parcialmente, la preocupación por la inseguridad en La Mariscal, el funcionario cree que estos temas deben estar en manos de las fuerzas de seguridad oficiales y se opone -entre otras cosas- a la recuperación de casas tomadas por parte de civiles.

En ningún momento se debe enfrentar a la ciudadanía con la ciudadanía, esa es una de las diferencias que tenemos con este grupo de OPUS”, afirma.

Gobierno formal vs. gobierno barrial

Otra integrante de OPUS, la arquitecta Pamela Mendieta, quien fue parte integrante de las últimas dos administraciones municipales quiteñas, está completamente desilusionada de la relación gobierno local-ciudadano.

“La participación ciudadana se ha limitado a cero, no existe una pregunta sincera al ciudadano de qué es lo que quiere y necesita, sino que más o menos se le mete la idea de lo que quiere y necesita para que la administración pública haga lo que quiera”.

Pero Mendieta también responsabiliza al ciudadano de este desencuentro:

“La gente tampoco responde. Hay una separación tremenda entre la voluntad política de hacer que la gente participe y la voluntad ciudadana de participar. Es muy difícil activar a la gente“, concluye.

Otra Pamela, Pamela Olmedo, integrante del Centro de Investigación sobre Política Pública y Territorio de CITE Flacso Ecuador, sostiene que un gobierno vecinal paralelo no es lo ideal para la gestión de la ciudad, sin embargo -dice-, no todo es blanco o negro.

“Lo cierto es que los gobiernos locales y sus equipos técnicos no siempre alcanzan a cubrir todas las demandas de la ciudadanía y no es necesariamente malo que los ciudadanos tomen en sus manos la responsabilidad de la gestión de las soluciones“.

Para la académica, OPUS -llevado adecuadamente- podría ser un caso exitoso de gobernanza ciudadana, sin embargo, existiría un problema si la acción colectiva entra en conflicto con el gobierno local:

“Esto puede terminar siendo perjudicial para los mismos moradores y para la ciudad en general, pues la ausencia de diálogo y de punto de encuentro entre estas instancias hace que las soluciones no se apliquen, y entre en conflicto la legitimidad de un grupo ciudadano y la legalidad de un gobierno local”, concluye Olmedo.

 

FUENTE: BBC

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