Lavar los pies (Parte 1)


Una vez leí en un libro con un grupo de amigos que el verdadero amor lava y limpia lo más inmundo; en muchas culturas orientales los pies son símbolo de inmundicia, porque con ellos pisas donde caminas, tiene mucha lógica. En los tiempos de Jesús, las personas no utilizaban zapatos de caucho, las personas utilizaban sandalias y como estas no cubrían completamente sus pies se llenaban de mucha tierra, es bueno recordar que las calles no eran pavimentas como hoy en día.

¡Imagínate lo que representaba lavarle los pies a alguien en esos tiempos! He conocido a muchas personas que no les gusta que los toquen con los pies, ni limpios ni mucho menos sucios; pero en esos tiempos la única persona que hacia eso era aquel que no valía nada. Lavar los pies significaba humillarse, nadie “común” hacia ese acto, únicamente los siervos/esclavos.

“Se acercaba la fiesta de la Pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de abandonar este mundo para volver al Padre. Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Llego la hora de la cena. El diablo ya había incitado a Judas Iscariote, hijo de Simón, para que traicionara a Jesús. Sabía Jesús que el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio, y que había salido de Dios y a él volvía; así que se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura” (Juan 13: 1-5 NVI)

Después de leer estos versículos, ¿Qué es lo que piensas de Jesús? ¿Acaso no era el Rey de reyes y Señor de señores? ¿Qué hacia El humillado delante de sus discípulos, siendo ellos los que lo iban a abandonar y a traicionar? Este es el mejor ejemplo de amor, que a pesar de conocer lo que ellos iban a hacer, Él los amó y su manera de demostrárselo fue por medio del acto más humillante en ese tiempo, lavar los pies de sus discípulos. Se arrodilló delante de ellos y con agua limpió y perdonó la inmundicia de los discípulos.

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Astrid Antepara

Me encanta la música, soy amante de la danza y de las largas caminatas en la playa. Crecí junto al sonido de las olas. Disfruto de ir al cine y colecciono momentos con mi familia y amigos.

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