PARA TODO HAY UN TIEMPO


Hace unos días conversaba con una de mis mentoras sobre los tiempos y cuando leemos Eclesiastés podemos ampliar nuestro panorama. Definitivamente hay un tiempo para todo, lo hemos visto y nos ha pasado. Hoy el enfoque no será en el tiempo de noviazgo sino en el tiempo de la siembra y cosecha.

“Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: Un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar” (Eclesiastés 3: 1- 2 NVI).

Es necesario recordar que la semilla que plantaron en nuestros corazones es la de Dios, Él se encargara de germinarla, en su tiempo. Todo tiene su proceso de ser; ayer fuimos niños, hoy somos adolescentes, mañana adultos y así hasta que lleguemos a la etapa más madura de nuestras vidas.

El fin de semana, mi mentora me envió un video sobre el proceso de germinación de las semillas y me quede sorprendida de como empiezan a crecer;  antes de empezar como normalmente lo vemos (hacia arriba), tiene que crecer la raíz, es decir, hacia abajo. Lo más impresionante fue cuando mi mentora me mencionó que así también somos nosotros en nuestra vida espiritual.  En realidad, así deben ser nuestras vidas con el Señor, nuestras raíces deben estar bien profundizadas, con bases bien sólidas. De esta manera, los malos tiempos no podrán movernos de donde estamos fijados, con raíces bien fuertes ni los muchos vientos podrán arrastrarnos.

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Astrid Antepara

Me encanta la música, soy amante de la danza y de las largas caminatas en la playa. Crecí junto al sonido de las olas. Disfruto de ir al cine y colecciono momentos con mi familia y amigos.

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