¿Qué hacer con un corazón roto?


Paso 1: admitir que tienes un corazón roto.

Es curioso decir lo trillado que es pensar “Eso nunca me pasará a mí”, estoy seguro que más de uno de nosotros ha mencionado esto cuando hablamos acerca de nuestras relaciones interpersonales, específicamente las románticas. Yo solía pensar eso todo el tiempo creyendo que podía esquivarme de “ciertos problemas” si era lo suficientemente cuidadoso como para no enamorarme de alguien equivocado.

Lo cierto es que vivimos en un mundo caído en el que nuestro corazón dicta razones que nos llevan al fracaso. Si nos detenemos a pensar, en un día tenemos más de una equivocación por esta razón,entonces, ¿cómo no habría de pasarnos en lo sentimental?

Por más de una razón y sin querer queriendo terminamos con nuestro corazón herido. Es importante que recordemos que “no hay más ciego que el que no quiere ver”, aceptar que nos hemos equivocado es primordial si queremos que Dios sane nuestro corazón. La humildad de nuestro corazón debe ser más grande que nuestra herida, para así reconocer nuestras faltas y pedir perdón o para sanar las heridas que otros provocaron

Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;
Y salva a los contritos de espíritu
. (Salmo 34:18)

Paso 2: Perspectiva

Lo que pasa con el corazón roto, es que cuando miras todas las piezas de tus esperanzas y sueños rotos en el piso, tienes dos opciones:

Justicia: a pesar de que son diversos los escenarios de un corazón roto, siempre buscamos culpables que paguen por nuestros platos rotos. Alguien debe cargar con la culpa ¿no?

¿Cómo pudo Dios permitir que esto me suceda?, ¿Cómo pudo hacerme esto si yo la/lo amo? En fin son tantas las preguntas que nos vienen a la mente que es mejor aceptar con sinceridad que siempre queremos buscar justicia por nuestros dolores. Nadie más que Jesús ha hecho justicia por cada una de las cosas que nos han pasado y cada error/pecado que hemos cometido.

Reconózcanlo ustedes saben de lo que hablo.

Abrazar el dolor: bueno Dios esto apesta. Esto duele demasiado. Esto es lo más difícil que he tenido que afrontar. Te necesito Dios solo a ti, solo tú puedes sanar este corazón roto. Sin ti soy completamente vulnerable e incapaz de todo. No entiendo por qué me ocurre esto, ni como llegué hasta aquí, pero aunque no lo entiendo yo quiero confiar en ti. Quiero que se haga tu voluntad en mi vida. Ayúdame a verte a ti como mi único consuelo. Solo tú, ves y entiendes mi dolor. No puedo hacer esto sin ti. Yo creí que esto estaba bien, muéstrame si estoy equivocado y ayúdame a enfrentar mi situación.

Sí, Ouch! Ambas opciones son difíciles y ambas opciones tienen sus momentos. Pero aquí está la cosa: la opción uno no tiene esperanza. No hay luz al final del túnel de la justicia. Por otra parte, la esperanza solo sirve cuando la ponemos en Dios. ¿Vas a dejar que la circunstancia cambie tu visión de Dios? O ¿vas a dejar que tu visión de Dios cambie la circunstancia?

Paso 3: Comunidad

Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca. (Hebreos 10: 24-25)

Muchas veces cuando pasamos por una situación de mucho dolor lo más común es querer estar solo, lo cual puede ser bueno solo por un momento. Es necesario que tengamos la oportunidad de estar con amigos y hermanos que puedan apoyarnos en nuestras dificultades y puedan hablarnos de la verdad de la palabra. Cuando estamos solos solemos dejar que las mentiras de nuestra mente gobiernen más que la verdad de Cristo, nuestros amigos y hermanos nos ayudan a ver esa verdad. Al fin de cuentas tener alguien con quien reír y con quien llorar nos permite desahogarnos, y aceptémoslo hasta un helado sabe diferente cuando te lo compra alguien que te quiere animar.

Paso 4: esperanza para el futuro

Ahora, tal vez no puedas decir que ya estás del otro lado del dolor y que lo haz superado inmediatamente, pero estar en el proceso es un buen inicio.

  • Aun no entiendo la razón de todo esto, no tengo respuestas pero tengo paz.
  • No tengo conocimiento, pero entiendo que Dios está obrando en mi vida para cambiar esto.

Es fácil mirar la situación y sentir miedo de enamorarme de nuevo. Pero la realidad es que Dios nos ha diseñado como seres relacionales, y el único que puede encargarse de poner la persona correcta es él. Tal vez sientas miedo de no volver a enamorarte, lo cual es completamente normal, pero debes recordar que Jesús es el único capaz de darle sentido a tu vida, y por su puesto de poner a alguien que te ame y que haga que este sufrimiento parezca solo un mal sueño del pasado. Aun si no aparece otra persona si tu corazón está puesto en Cristo, aunque no lo creas, no necesitarás nada más.

 

ESCRITO POR: Jorge Luis Rodríguez

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