Sueños inalcanzables


Siempre quise ser actriz de las que veía en Disney, Warner Brothers, Sony y Marvel. Desde pequeña mi sueño era cambiar de profesiones e interpretar múltiples personajes en diferentes aventuras con desafíos y resoluciones impactantes. Protagonizar una película que inspire perseverancia, rudeza, acción y a la vez tenga una enseñanza inundada de valores positivos que motiven al bien.

Pero los comentarios: “muy pocos lo logran”, “uyyyy siga soñando… ojala Diosito la escuche”, “¿Y de qué vas a vivir?”, la situación geográfica y migratoria “El presupuesto de películas no alcanza para una película Hollybudence”… y la lista no para.

Lento pero seguro, el sueño se volvió vergüenza, así que pensé “Mejor ni lo menciono, ¿para qué? Es un anhelo imposible.”

A los 18, viviendo independiente de mi familia, cumpliendo una meta, en una sociedad laica, ajena a mí, en la deslumbrantemente Paris, me encontré sola y lista para buscar a Dios.  En mi primera semana, tome el tren hasta el otro lado de la ciudad a la única iglesia bilingüe que conocía, Hillsong. En ese transcurso hubo dos alertas de bomba, trancones y desesperación colectiva, pero llegué a la canción de despedida en la que se decía “Corriendo a tus brazos”. En ese momento le entregué todos mis sueños a Dios.

Eso me enseñó a dar pasos de fe, a darme cuenta de todas las mentiras que me retuvieron, a formar un plan para alcanzar metas que me llevarían a diseñar ese futuro que deseaba y a sorprenderme con lo que Él me puede dar y que yo sola no puedía lograr.

Aquí tienen la canción en español: https://www.youtube.com/watch?v=TTErwTL3M64&list=PLlgExFqwqnBnIfu8-lnJTufdnqS8brzdy&index=177

Y así empezó la aventura de cambio de escenarios y profesiones. Hoy uno de mis títulos conseguidos en los Estados Unidos es de actriz y también incursioné como Productora, Empresaria y Misionera.  Dios es un Dios de procesos.

Si Él puso un sueño ferviente en tí, te sorprenderá en el camino de cómo llegar allí. Nunca pensé que describiría mi vida así, no era mi plan, pero Dios orquestó mi actuación desde obras en teatros emblemáticos de Paris, Shows de TV en NY, compartiendo cámara con una de mis actrices favoritas de la adolescencia Hillary Duff, Obras estilo Broadway basadas en el “Rey león”, pero acerca de “La creación”, hasta obras misioneras preparadas para miles de niños víctimas de la orfandad en África, Asia y en mi país.

La aventura no termina con Dios, su visión y sueños pueden ser diferentes a lo que imaginaste, pero nunca dejará de sorprenderte si le pides que Él trace el camino y no tú.

 

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