¿Vale la pena esperar? – Parte II


Sexo, sexo, sexo, sexo, sexo.

Se lee extraño, pero lo vemos a diario. Las chicas seductoras aparecen en anuncios de autos, motocicletas, viajes a la playa, caramelos, al igual que los tipos musculosos en ropa interior para vender fútbol, ropa (de la cual carecen), perfumes, zapatos, tickets aéreos, etc.

En una sociedad que nos vende cuerpos semidesnudos todo el tiempo, en el que el escote más pronunciado determina quién es la chica más sexy, en el que eres retrógrada, cavernícola y anticuado si eres virgen, me pregunto ¿vale la pena esperar o debo caer en la tentación de probar un poco de lo que me venden?

Yo apuesto por esperar. No es necesario correr si aún no aprendiste a caminar. Si tu argumento es “Yo quiero acostarme con alguien, ya tengo la edad suficiente” te recuerdo que los bebés nacen con piernas, pero no caminan desde el primer día. Deben aprender para qué son sus piernas, a dónde deben ir y a donde no, aprenden a no patear a otros porque eso lastima. De la misma manera es con tu cuerpo, aunque tengas órganos genitales debes aprender para qué sirven, qué deben y qué no deben hacer, y al entender eso también comprenderás que no debes hacer daño a alguien sólo “porque tienes ganas”.

Aquí un par de razones por las que vale la pena esperar:

  • Tu cuerpo no es una vitrina, es un tesoro.
  • Si alguien únicamente quiere tu cuerpo, es probable que esté al mismo o inferior nivel que los primates, perros, gatos y demás especies que se guían por el instinto sin uso del cerebro que tienen entre las orejas (suponemos que lo tienen).
  • Tanto la obesidad como la promiscuidad son el resultado de un desorden. Debes ser responsable íntegramente contigo mismo.

ESCRITO POR: Jimmy Sarango

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Jimmy Sarango

Siempre me gustó escribir y pensar, además de escuchar música, caminar, dormir, leer y comer. Soy diseñador gráfico de profesión pero músico por vocación. Disfruto compartir conversaciones con jóvenes y adolescentes

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